Ver Películas Online ya es parte de la cultura mundial

El mundo entero, desde Oriente a Occidente, gustan de ver películas online en compañía de una persona amada, sin dejar a un lado esos instantes íntimos en los que a través de un dispositivo, se disfruta una obra bien realizada.

Porque existe una gran diferencia entre ver videos de YouTube o TikTok y ver películas en línea: La elaboración, sin que vaya en detrimento de la calidad de lo que nos muestran.

Un trabajo bien producido, guionado, filmado (que es como se graban las películas), tiene otra connotación cultural en las personas.

Quienes buscan sus películas en un TelegramXXX están realmente viendo filmes, ya que desde esos canales se muestran producciones que desde hace muchas décadas han sido el verdadero soporte económico de la industria Hollywoodense: El cine para adultos.

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Sobre el acto cultural de ver películas online

Esto va más allá del portal o sitio donde se vean y si son de paga o gratis. Es todo lo que conlleva a la cultura del mundo y a la continuidad de la creatividad como forma artística de representar lo catártico y la exploración de diversas posibilidades surrealistas que dejan de ser ficción en las pantallas.

La joven que desea ser actor, el hombre que busca ser director, la maquilladora que haya sitial de trabajo para crear con sus manos, el visionario que ayuda a producir algo que se le mostró y le observó el potencial que otros no quisieron ver. Eso es cultura, porque te construyes en la visión y creación propia y de terceros que se volverán un mensaje directo y otros escondidos, esperando ser resuelto por las mentes más audaces.

Cuando un acto cultural puede estimular a las mentes a contemplar diversas visiones y que varias de ellas aparezcan de su inspiración, se está estimulando al conocimiento, la manera más prolija y necesaria para mantener impoluta a nuestras sociedades.

 

Ver películas online

No debería existir miedo ni limitación sobre qué películas online ver. Aunque claramente el sentido del gusto en este caso, ya luego de llegada la pubertad, se desarrolla al máximo al “experimentar” las diversas emociones.

Es así como hay personas que definitivamente no verían películas online de terror, así como otros descartan por completo a las comedias románticas. Habrá quien no vea una película tres equis pero sí verá una comedia pícara.

Las emociones, sensaciones, el buscar en los recovecos de la mente el cómo se podría haber solucionado el final de una película, motivarse a realizar un script, fijarse en el vestuario e inspirarse a estudiar diseño, observar cómo se comporta un policía y enrolarse en las fuerzas policiales u observar a alguien practicando Kung Fu y terminando por practicar algún arte marcial, son entre muchos los mensajes culturales que han desarrollado nuevas y mejores vivencias en la sociedad desde hace más de 100 años de cine.

Inspirarse a hacer para ser, comprender los límites de la ficción y la realidad y saber que hay muchos que se pueden materializar (hay elementos de ciencia – ficción que han inspirado inventos modernos, uno de ellos es el teléfono donde posiblemente estén leyendo este artículo.

Ver películas online es el premio para los sentidos, el oasis del día a día y el punto de encuentro con los seres queridos o con uno mismo. Lo que vale la pena realmente es abrir la mente y comprenderlo más allá de lo básico, para que se entienda lo esencial y se saque el mejor de los provechos.

Lcdo. Argenis Serrano – Coral JMV / Culturistech 

El Término "Señora" Debería ser Aplicado a la Mujer desde sus 18 Años


Muchas mujeres jóvenes, entre los 18 a 25 años, que están solteras o sólo tienen novio, se enfadan a más no poder porque alguien les diga “señora”; lo toman como una ofensa que responden de diversas maneras.

Pero lo cierto es que aunque sea soltera y sin hijos ni intimidad en su haber, el tratamiento de señora no debería implicar a su estado civil, aunque lamentablemente el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, así lo indique.

Aquí un argumento que va a crear controversias: ¿Por qué si desean igualdad hombre/mujer, en esto si se quieren diferenciar?, refiriéndose el cuestionamiento a quienes sí les molesta.

A los hombres, apenas cumplimos los 18 años ya nos dan el tratamiento de “señor”, porque corresponde a la edad, no a lo que tenemos ni a nuestro estado civil. Es una correspondencia a la adultez.

¡Imagínense a un hombre de 19 años siendo llamado “señorito”, como si fuese custodiado por una nodriza o mayordomos que lo acunaron desde pequeños!, estará algo desfasado. Pues así ocurre con las mujeres mayores de 18 años, decirles señorita es más un piropo galante, para evitar el conflicto de decirles un respetuoso y apropiado, señora.

señora

Es mejor “Señora” que…

Doña, misia, esta, tipa o el más reciente en la aculturación venezolana, de decirle a personas de cualquier edad “chica”, en un tono igualitario casi que irrespetuoso, creyendo que la igualdad es hacia abajo, cuando deberíamos propulsarla hacia arriba, moral, cívica y culturalmente.

Señorita, joven o nuestro muy autóctono “chama”, suena mejor, aunque este, como han dicho filólogos y sociólogos venezolanos, aplica en la más marcada cercanía familiar, amistosa o colectiva.

Y no, no estoy en desacuerdo que se les diga señorita a las jóvenes no casadas, pero que repliquen un “señora” con palabras altisonantes, dizque las estamos ofendiendo o diciéndoles vieja, ya es el colmo.


Señora, Según el Diccionario

Buscando en la Enciclopedia Pequeño Larousse, encontré las acepciones derivadas de la RAE y para mí sorpresa, respaldan el uso del señora para las mayores de 18 años.

No voy a dar comentario adicional para no distorsionar la idea general ni crear matrices preconcebidas. Les invito a sacar sus conclusiones y dejar su opinión en el cajón de comentarios o hacérmelo llegar a través de mis redes sociales.

 

Definición desglosada del término, Señora

Persona adulta.

Tratamiento generalmente de respeto que se antepone a un apellido o a un título profesional.

Dueño de una cosa o que tiene dominio sobre alguien o algo.

Amo respeto a los criados.

Persona que por su personalidad, porte y distinción inspira respeto y estimación.

Que denota nobleza o distinción.

Antepuesto a un nombre, encarece el significado del mismo (dar un señor disgusto).

Dios y especialmente Jesucristo en la eucaristía (con este significado suele escribirse con mayúscula)

Hombre en contraposición a mujer, mujer en contraposición a hombre.

Históricamente, quien era poseedor de un feudo.

Título nobiliario.

Mujer, esposa (lo que incluye a concubinato o noviazgo, con o sin intimidad, pero con solicitud formal).


Señorear

Dominan o mandar en algo, especialmente como señor o señora.

Dominar, ser algo más alto (no grande), que lo que lo rodea. No explícitamente con la estatura física, sino la moral, intelectual o en ocasiones –con sus fallas- la económica.

En este último ítem se incluyen a las cosas (ejemplo, un campanario o una montaña que por estar en lo alto, son señoriales).

Dominar las propias pasiones, es lo que le hace ser una señora o un señor.


Señorío y Señorial

Una señora puede estar intrínsecamente ligada a estos términos dado a que señorío corresponde al dominio o mando sobre algo.

Distinción y elegancia, saberse dar su lugar y congeniar con el entorno.

Una señora es una mujer con autoridad, bien ganada por esfuerzo y/o herencia, teniendo a esta última que darle su propia cuantía.

Señorial corresponde o es relativo al señorío; en el caso de una mujer, su propia personalidad y haberse labrado un sitial en el mundo, incluso desde su más franca juventud le envisten de majestuosidad y nobleza, lo que les convierte desde los 18 años y sin hacer reparos en su estado civil en una señora.

Lcdo. Argenis Serrano – Coral JMV / Culturistech

Cuando los Hijos o Hijas Dejan de Sonreír en las Fotos

Ya varias generaciones (y más en estas dos décadas), bebés, niños y niñas espontánea y naturalmente lanzan grandes sonrisas ante las cámaras fotográficas o teléfonos celulares. Esas sonrisas que para padres, madres y representantes valen todo en la vida. Pero cuando los hijos o hijas dejan de sonreír en las fotos, hay que poner mucha atención en los motivos, sin intentar vulnerar su libre expresión y mucho más si es su decisión.

Saber si es su decisión es lo más difícil, porque puede ser una actitud coaccionada por el medio social en el que se están desenvolviendo, especialmente en el liceo, cuando los demás compañeros les presionan para que se mantengan serios y asuman actitudes de “varón rudo o indiferente”, con poses que le hacen verse fuerte, pero sin sentirlo del todo, porque aunque no lo reconozcan, saben que hay algo antinatural en ello.

La aculturación del más fuerte, de no dejarse llevar por los padres sino por los de su generación, que sonreír es de niños o de débiles. Les venden eso y ellos se lo comen o deben cumplirlo para encajar, aunado al propio instinto de rebeldía y desarrollo de la personalidad que es típico de la adolescencia.

Es allí cuando las madres, las grandes protectoras, buscan tomarse fotos con ellos y pedirles que sonrían, petición que no es cumplida o hecha a regañadientes. Igual hay que permitirles ser, ya que mientras no sea un resentimiento, hastío u otro asunto que amerite terapia, eso no es más que una faceta.

Pero hay que explicarle a esos muchachos que el poder de la sonrisa es una llave que abre puertas y muchas más cuando la sonrisa es sincera, la risa espontánea y no existe el dolor o error ajeno como detonante.

Cuando los hijos o hijas dejan de sonreír en las fotos, los padres deben estar alertas y saber acompañar su decisión, sin ellos “subirse a esa ola”; nadie debe dejar de ser quien es para complacer a otros, si lo que hace no es malo, frugal o ilegal.

Los muchachos, con el transcurrir de los años, volverán a recuperar la sonrisa no solo ante las cámaras, sino ante los grandes y pequeños momentos familiares. En ese instante habrán crecido mucho más y siempre intentarán ponerse al día con aquellas sonrisas, mimos y locuras espontaneas que reprimieron para estar a la par de su generación, la cual quizá también estaba coaccionada por el miedo al qué dirán o a mostrarse débiles con lo que son las emociones humanas más completas y necesarias del mundo (felicidad, estima, sorpresa, locuacidad, etc.).

Cuando los hijos o hijas dejan de sonreír en las fotos, en el caso de las chicas, se sucede más por su adaptación al estilo, que acompaña a sus ropas, accesorios, vestidos y sobre todo a la inteligencia emocional, propia de la más pronta y sostenible madurez que las mujeres presentan en relación a los hombres.

Además, el ímpetu del modelaje sin ser modelos, del experimento del color (tinte, maquillaje, prendas) y el lucir estoicas para lograr sus cometidos sociales y actitudinales, les van cambiando la sonrisa por algunos ceños felinos, miradas penetrantes, labios cerrados y proyectados, mirada al horizonte, simetría entre rostro y actitud (un logro de la personalidad).

El modelaje parece prohibir a la sonrisa y esto ha afectado a varias generaciones, creyendo que sonreír es un signo de desesperación o de haber sido cautivadas por algún hombre que de inmediato se les abalanza por no entender el mensaje y el valor de una sonrisa. De allí que muchas prefieren no sonreír.

La música que acompaña sus selfies y videos también evita que sonrían. Cuando los hijos o hijas dejan de sonreír en las fotos para mostrarse “cool” o “arrebatadoras”, no se dan cuenta que el mass media les está quitando una llave al porvenir.

Lo bueno es que en la mayoría de los casos, los padres y representantes, demás familiares, amistades que saben que la personalidad no nace del qué dirán ni del miedo a ser todo lo que sea sano y legal, además del propio libre albedrío de saber ver y comprender el entorno, les permite volver a sonreír y esas chicas se dan cuenta que una risa sincera les hace lograr mayores y mejores momentos de vida, logros y celebración.

Cuando los hijos o hijas dejan de sonreír en las fotos, es que ha surgido un nuevo escalafón y reto. El acompañarles en el proceso, no obligándoles (“sonríe muchacho, pela los dientes niña”), y mostrándoles siempre el valor de las pequeñas y grandes cosas para el bienestar propio y social, además de acompañarles y aconsejarles en lo que quieren y pueden ser…

…todo eso creará sonrisas que posiblemente no todas se graben en fotos, pero sí estarán grabadas en el alma, regocijo y plácemes de todos los que la admiren, en especial, sus amados padres, tal cual como cuando eran bebés.

Cuando los hijos o hijas dejan de sonreír en las fotos


Lcdo. Argenis Serrano – Coral JMV / Culturistech 

La Aculturación de Anteponer el Uso de Plantas Medicinales y Productos Naturales a los Tratamientos Médicos

plantas medicinales y productos naturales

Hace poco tuve la ocasión de escuchar a una persona que se decía “doctor en medicina holística”, jactándose de haber curado a una muchacha de cáncer de seno con sus plantas medicinales y productos naturales, cosa que me causó alarma pero en la que no pude intervenir –y me arrepiento-.

Quiero hacer un mea culpa por haber callado mi queja ante eso, esgrimiendo algunas razones para no creer en lo que él dijo haber hecho, no sin antes aclarar lo siguiente:

Soy un hombre de fe, creo en los milagros de Dios, la Virgen y los Santos; también creo que las plantas naturales –base de la medicina moderna- son útiles. Que la miel de abeja o el zumo de las frutas nos ayudan a la salud.

Dicho lo anterior, debo exponer mi posición ante el uso de plantas medicinales y productos naturales para la salud, que es la siguiente:

Estos productos son “coadyuvantes”, teniendo algunos de ellos afortunados efectos por ejemplo en la limpieza de la piel, alivio de picazón leve e incluso para el resfriado común o la tos.

Pero esto no les quita lo coadyuvantes, esto quiere decir que las plantas medicinales y productos naturales van en segundo lugar luego de recibir un tratamiento médico brindado ya sea por un médico general y muy especialmente por un médico especialista, como en el caso de un médico oncólogo, cirujano o ginecóloga, para el caso del cáncer de mama o de cuello uterino, etc.

Nunca se deben suplir o reemplazar con plantas medicinales o productos naturales los tratamientos médicos brindados con récipes legales. Mucho menos asistir ante un “médico holístico”, que son personas que hacen cursos que hasta por YouTube se brindan.

Porque más de una vez se ha visto que las personas se agravan y hasta perecen en agonía por no haberse realizado tratamientos médicos, específicamente quienes detestan o reniegan de los doctores y procedimientos médicos que pudieron brindarle una mejor calidad de vida, pero ellos se decantaron por los guarapos y un toque de jalea real.

Incluso las plantas medicinales y productos naturales pueden ser sugeridos por los médicos como acompañantes para casos precisos, como mediar con las irritaciones, inflamaciones o dispepsia.

Para desinfectar la piel, eliminar queloides, suplir medicamentos para dormir que pueden causar adicción por algunos sedantes naturales. Además de cápsulas que aporten hierro, vitaminas, minerales y oligoelementos.

Pero, reitero, nunca puede ser un yerbatero, brujo o guarapero quien brinde un tratamiento médico, en especial con enfermedades tan graves. Sólo los médicos certificados pueden y deben atender la salud del paciente, con medicamentos certificados realizados en industrias calificadas y dispensados en farmacia.

Y no, no es por ayudar a los médicos o promoverlos, ¡Es simplemente lógica y humanismo, en contra de esta distorsión que se transformó en una aculturación!

Me hago responsable de esta crítica constructiva aunque directa. Sí he tomado guarapos o tés, pero nunca he suplido ello a los medicamentos oficiales dispensados en farmacia bajo prescripción facultativa.

El cáncer es curable sí se atiende a tiempo, con la atención médica especializada debida. El tomar té o infusiones, jarabes naturales o una cucharada de miel es una ayuda para que algunos medicamentos no afecten del todo en el organismo (por sus afectaciones colaterales).

Pero déjese de inventos, sáquese esa cultura medieval errada e incluso el peso total de la tradición indígena –con el respeto a nuestros pueblos originarios y plantas medicinales y productos naturales que funcionan en diversos casos-, pero que ellos mismos han aceptado y promovido que no suplen a la medicina académica.

Quiérase y quiera a los suyos, haga las cosas apropiadamente y profese una cultura de amor propio y del entorno que incluya la debida atención médica según el malestar que experimente.


Por qué hay quienes suplen a la medicina moderna por plantas medicinales y productos naturales 

Porque las plantas medicinales son fuentes naturales de remedios que han sido utilizadas durante siglos en diversas culturas. Algunas personas prefieren este enfoque más natural y orgánico en lugar de recurrir a productos farmacéuticos sintéticos –auto medicándose, lo que es nocivo a la larga-. 

Porque –a según- presentan menos efectos secundarios ya que las plantas medicinales y productos generales tienden a generarlos en menor grado en comparación con los medicamentos farmacéuticos. Pero, igual su efecto en la patología es menor. 

Algunas personas prefieren tener un mayor control sobre su propia salud y bienestar y optan por utilizar plantas medicinales y productos naturales como parte de un enfoque de autogestión de la salud. 

En muchas culturas estos elementos forman parte de tradiciones ancestrales y prácticas terapéuticas transmitidas de generación en generación. Esta conexión cultural puede influir en la preferencia por estas plantas, haciéndose ariscos a lo que la modernidad puede ofrecerles y los resultados que estadísticamente mayoritarios han tenido en el mundo entero. 

Las plantas medicinales y productos naturales pueden ser más accesibles y económicos que los medicamentos farmacéuticos, lo que las convierte en una opción atractiva para algunas personas. Pero, esta aculturación siempre se cae ante la máxima, “lo barato, sale caro”. 

Quienes adoptan un enfoque holístico de la salud consideran no solo los síntomas físicos, sino también los aspectos mentales, emocionales y espirituales, lo que está muy bien, y que nadie se cura si no tiene la disposición, ánimo y firmeza para atenderse y lograrlo.

Pero siempre hay que anteponer a la medicina moderna y los elementos científicos que pueden colaborar a mejorar la calidad de vida, dejando a las plantas medicinales y productos naturales en un tercer lugar, como forma de relajarse, acompañar y mejorar algunos ítems específicos de la salud.

He de reiterar que estas jamás deben ser preponderantes, que antes de ellas están la Fe en Dios, la voluntad de mejorar y de manera entrecruzada, la medicina moderna.

Lcdo. Argenis Serrano – Coral JMV / Culturistech 

El Valor del Doblaje Latino

Quienes critican y hasta desdeñan el valor del doblaje latino, son pocos y no tan incidentes como ellos quisieran ser. Aunque el mismo está adoleciendo de un refrescamiento y tienen en ciernes al uso indiscriminado y hasta ilegal de la Inteligencia Artificial para Voz que les clona, los actores y actrices de doblaje siguen siendo necesarios y alabados.

Incluso hay quienes dicen que los actores de doblaje latino son un mal necesario, en especial para las industrias latinoamericanas que deben pagar doble y hasta triple para doblajes por región (léase España, México que cubre hasta el Perú y el doblaje en Argentina para el Cono Sur).

Esto no le gusta a las empresas por la inversión, hasta que ven los resultados de más gente en los cines, más risas, más compromiso con el drama y la acción y que sus series o películas lleguen a ser de culto –incluso las malas-, por los regionalismos y voces utilizadas.

Con respecto a quienes detestan el doblaje latino, su fundamento es que le quitan el vigor, comentarios característicos y que no facilita el aprendizaje del inglés. Esa gente no sabe que en las legislaciones de cada país en materia de Telecomunicaciones, existe la ordenanza de que todos los programas a transmitirse deben estar doblados directamente al castellano (sin importar qué país haga el doblaje).

Porque los subtítulos electrónicos en español segregan a quienes aún no han aprendido a leer o tienen discapacidad visual. Las voces y narraciones les permiten disfrutar de lo que se sucede y sí usted cuestiona ello, debería de consultar a esas gratas personas cómo les emocionan las voces de las películas que les permiten ser parte de la acción que ellas generan.

doblaje latino

El valor del doblaje latino 

Escuché a un actor de doblaje mexicano decir que aquello de “la voz oficial” no existe, ya que cada actor pasa por proceso de casting o invitación directa del cliente y la empresa de doblaje para hacer tal voz y su contrato puede ser o no extendido.

Quizá legalmente tenga razón, pero la figura de voz oficial lo entrega la afición al doblaje, lo gana por un detalle que el doblaje latino posee a caudales (sea de México, Colombia, Cuba desde Miami, Argentina, Chile o Venezuela), y es el otorgarle correspondencia y personalidad a cada personaje. O sea, la voz va con la imagen y no es que nada más la asociemos, es como sí ese actor o esa actriz de doblaje, nacieron para dicho personaje.

¿Imaginan a Pedro Picapiedra, Gokú, Homero Simpson, Sheldon Cooper, Bob Esponja, Dave el Bárbaro, Moe -  Larry y Curly, Bulma, Lisa, Starfire, Picollo, Candy Candy, Optimus Prime, con otra voz que aquella que le dio mayor identidad?

Ni siquiera porque dichos personajes han tenido otra actriz o actor de doblaje se deja de pensar en aquella voz que entregó todo por darle al personaje identidad, trabajo duro, representatividad. Nada puede ser más oficial que aquello que te ayuda a consolidarte.

Actores y actrices norteamericanos han alabado a montones a sus dobladores en Latinoamérica, entonces, ¿Por qué el odio de algunos al doblaje?

¡No me van a decir que prefieren los subtítulos electrónicos en español!, esos que adelantan la acción y que contienen muchísimos errores de traducción, explicación y propiedad, que ni siquiera puede considerarse fáctico.

Tienen su derecho, claro está, pero el doblaje latino es necesario y hasta quienes no le prestan atención sobre quién hace las voces, lo sabe.

De allí que su valor sea la identidad, personalidad, ánimo, el encuentro cultural e informativo al utilizar regionalismos, coloquios, jerigonzas o jergas que hacen más comprensible y entretenido o rudo o dramático cada momento.

¿Hay doblajes latinos malos o que no se correspondan?, ¡Sí, y muchos!; en especial cuando siendo una profesión, siga sin ser una carrera universitaria en algunos países y sí es una cátedra, resulta complementaria a la de artes y actuación.

Ocurre también que quienes forman y se forman, no consolidan y muchos no van más allá de tomarlo como una diversión temporal. 

Hace falta más compromiso y ser menos gregarios tanto en la formación como en la convocatoria, para que el doblaje latino sea ese valor agregado que bien podemos notar que el doblaje en España, Brasil, Alemania, Italia, China, Japón e incluso en Norteamérica no terminan de tener.

Ese que hace que las voces e imágenes se correspondan para hacer más llamativa, comprometida y jugosa a cualquier historia.

¡Que viva el buen doblaje latino, se haga donde se haga!

Lcdo. Argenis Serrano – Culturistech / Coral JMV 

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