4 momentos históricos en los que la maquinaria de construcción fue clave para las sociedades

La historia de la humanidad está íntimamente ligada a la capacidad de sus habitantes para construir. Desde las pirámides hasta los rascacielos, cada gran hito de la ingeniería moderna es un testimonio del poder de la maquinaria de construcción. 

Estas gigantes de acero son tanto herramientas como protagonistas clave que han acelerado el progreso, superado obstáculos geográficos y redefinido la escala de lo posible.

Alguna vez alguien dijo que un grupo de ciudadanos encontró en una Renta de maquinaria pesada en cuauhtemoc chihuahua los equipos con los cuales se retiraron los escombros, se repararon cimientos y se reconstruyó una casa multipropósitos que asistía educativa, cultural y deportivamente a una comunidad, la cual resultó dañada por un voraz incendio.

Ese instante también es reflejo de lo que la maquinaria de construcción permite: que la gente tenga posibilidades del autofinanciamiento y mano de obra – maquinaria a la manos para recuperar todo aquello que siente suyo. Y eso, es un legado de la historia contemporánea que tiene el mismo valor que los siguientes momentos históricos.

maquinaria de construcción
 

4 momentos históricos en los que la maquinaria de construcción fue clave para las sociedades

La Era del Vapor y el Canal de Panamá (Principios del Siglo XX)

Uno de los primeros y más emblemáticos momentos donde la maquinaria se convirtió en una figura principal fue durante la construcción del Canal de Panamá (1904-1914). Este megaproyecto, que conectó dos océanos, requirió una excavación monumental a través del istmo.

Los desafíos eran colosales, desde el corte de la Culebra hasta las enfermedades. Sin embargo, la pala de vapor y las dragas se hicieron indispensables. Estas primeras excavadoras mecanizadas demostraron el potencial de la excavación a gran escala, moviendo millones de metros cúbicos de tierra, un volumen impensable con la fuerza humana.

Sumado a este poder está el coloso ferrocarril, ya que la logística ferroviaria se apoyó en inventos como el desplazador de vías, una máquina que movía grandes secciones de rieles sin desarmarlos, ahorrando innumerables horas y mano de obra.

 

Innovación en la Gran Depresión: La Presa Hoover (1931-1936)

La construcción de la Presa Hoover en Estados Unidos es otro momento destacado de la construcción y arquitectura con propósito, marcando un hito en el uso intensivo del hormigón y la maquinaria especializada. La presa requirió la desviación del río Colorado, tarea para la cual se excavaron túneles masivos.

Para perforar la roca, los ingenieros diseñaron un artilugio móvil llamado el "Jumbo", que era esencialmente un andamio móvil que soportaba docenas de perforadoras neumáticas a la vez, multiplicando la eficiencia de perforación.

La manipulación de los millones de metros cúbicos de hormigón se gestionó con maquinaria de construcción consistente en sistemas de grúas aéreas gigantes y contenedores de vaciado automático, que permitían depositar el material en su lugar preciso, una hazaña de coordinación y escala que impulsó el desarrollo de la maquinaria de manejo de materiales y concreto a nuevas alturas.

 

La Segunda Guerra Mundial y el auge tecnológico de la maquinaria de construcción (1939-1945)

Aunque centrada en la fabricación militar, la Segunda Guerra Mundial supuso un auge tecnológico que tuvo un impacto directo en la maquinaria de construcción. La necesidad de construir y reconstruir rápidamente aeródromos, carreteras y fortificaciones en terrenos diversos (y a menudo hostiles) llevó a avances significativos en el diseño de máquinas más potentes, versátiles y duraderas.

Máquinas ya existentes, como el bulldozer y los tractores sobre orugas, fueron adaptadas y mejoradas, consolidando su forma moderna. Este impulso bélico aceleró la adopción de motores diésel más potentes y la hidráulica, sentando las bases para las excavadoras y cargadoras modernas que dominarían el panorama de la posguerra. La demanda de movimiento de tierras y construcción rápida no hizo más que crecer en la posguerra, asegurando el futuro de esta industria.

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El nacimiento de la versatilidad en la maquinaria de construcción: La Retroexcavadora (Años 50)

Finalmente, un punto de inflexión en la obra civil a menor escala, pero de gran impacto, fue el desarrollo de la retroexcavadora integrada. En 1953, se logró un diseño mejorado, y en 1958 se lanzó al mercado la primera retroexcavadora integrada, como el modelo JCB MK1. Esta máquina combinó la capacidad de excavación de una pala en la parte trasera con la función de carga de una pala frontal en un solo chasis, ofreciendo una versatilidad sin precedentes para pequeñas y medianas obras, cambiando para siempre la forma de trabajar en proyectos urbanos y de infraestructura local.

Estos momentos históricos demuestran que, más allá de los arquitectos e ingenieros, la maquinaria de construcción es un actor vital en la cultura moderna (que contabiliza más de una centena de años), por lo que podría ser considerada un héroe anónimo que transforma el paisaje y permite la realización de las visiones más ambiciosas de la humanidad.

Lcdo. Argenis Serrano - CULTURISTECH 

Corte de Cabello

Hay quienes dicen (luego de las órdenes emitidas por la ministra de educación de El Salvador) que un corte de cabello no se le debe imponer a los jóvenes. Hay que pensarlo y buscar el balance.

La disciplina del corte militar es para crear igualdad y -exactamente eso- disciplina, obediencia; que vaya con la simetría del rostro.

Por otro lado, los hippies, que iniciaron la antítesis del estamento militar, lo usaban largo a manera de expresar que no se pueden tolerar represiones y que hay que ser libre.

En algunas culturas, el cabello largo es señal de fuerza y combate; en otras, una virtud genética que les insta a tenerlo peinado.

En otras, simplemente una fase necesaria para identificarse con sus etnias. 

Pero, ¿Influye un corte de cabello formal en la actitud y la disciplina?

Depende… vamos a reflexionar sobre este privilegio.

corte de cabello
 

Un corte de cabello es cultura general

La infancia y la adolescencia están llenos de rebeldía, ímpetus y búsqueda de identidad y eso jamás se debe cortar. Pero la disciplina, la nivelación y el orden no están peleados con la personalidad, más bien son pilares de su formación y consolidación.

Pero es esa misma rebeldía la que se debe canalizar para que se enfoque en crear, responder con argumentos y saber que así como es un derecho, conlleva deberes; de lo contrario lo que se logrará es anarquía y displicencia.

Por eso, las escuelas, liceos y todo centro de formación educativo, deportivo y cultural ameritan reglas de vestimenta, de comportamiento e incluso, de cómo se ha de manejar el corte de cabello.

Ello ayuda a que los niños y jóvenes se concentren más en el entorno conductista -que precede al constructivista-, recordándoles incluso sin palabras que la igualdad es el punto de partida de las sociedades más justas.

Que hay que pasar por las fuertes para llegar a las suaves, que son esas que se quieren vivir en el pleno desarrollo de la personalidad.

De allí que en las universidades no se vean controles del calzado, la vestimenta (salvo los uniformes en ciertas carreras), del maquillaje, corte de cabello y el agregado de los piercings, tatuajes, listones y gorras.

Es en ese momento, luego de haber conocido algo distinto -la formalidad de un uniforme que se corresponde con la palabra (uniformidad), tienen el espacio para probar sus gustos, combinaciones, estilo que combinan en gran porcentaje con sus ideas, sentimientos y visiones del mundo.

Incluso el movimiento punk -que es de por sí una identidad-, reconoce el valor del corte de cabello en fases hasta llegar a comulgar con una idea y un sentimiento.

Además, el corte de cabello se va ajustando con el pasar de los años y sea por alopecia o por -y volvemos al mismo punto- equidad y uniformidad, conservan el estilo sobrio, recatado y disciplinado que en colegios y liceos se les pide a los menores de 18 años.

Por décadas ha funcionado. Y ahora, que los niños y adolescentes se quieren comer vivos a sus padres, representantes y maestros, que la disciplina en la instrucción formal les recuerde que incluso hasta en un corte de cabello hay clase y respeto, ayudará a minimizar los muchos casos de familias disfuncionales que se vienen sucediendo.

Además, ¿Qué tanto puede doler tener el cabello bien arreglado?; hasta podemos considerarlo un elemento distractor y en otros lamentables casos, separatista, en las etapas más bonitas pero crueles -sin exagerar- que existen: la infancia y la adolescencia.

Y sí un gobierno, un ministerio, una institución tiene que exigirlo, es porque alguna falla estructural se ve. Ya luego que se gradúen, estará lo aprendido y entendido rondando en su ser.

Será el momento de saber sí aprendieron del vestir formal o ese conocimiento de empatía sólo les pasó por encima.

La ropa no crea a la personalidad, eso está claro. Pero ambas se acompañan y se pueden ayudar para moldear a alguien de una brillantez y visión periférica que le ayude a estar mejor en el mundo y a aportarle basado en sus experiencias.

Lcdo. Argenis Serrano - @Culturistech 

Relación entre Cultura y Medicina

La medicina busca aliviar el sufrimiento humano y promover la salud, pero a menudo se centra sólo en aspectos biológicos y clínicos dejando de lado la importancia de la cultura, siendo esta en el ámbito médico referente a las creencias, valores y prácticas que moldean las experiencias de salud y atención médica de los individuos.

Esta relación entre cultura y medicina afecta la percepción de la enfermedad, la búsqueda de tratamiento y las interacciones con los profesionales de la salud.

 

La cultura como factor influyente

Obvio que somos todos sujetos culturales y por ende, nuestro desenvolvimiento influye -positiva, negativa o neutralmente- en cómo se percibe la salud y la enfermedad.

Cada comunidad tiene sus propias creencias y prácticas vinculadas a la salud, lo que impacta las decisiones sobre el tratamiento y la atención médica. Por ejemplo, en algunas culturas se valoran las prácticas de medicina tradicional, mientras que en otras prevalece un enfoque más occidental, como la telemedicina o el agendar hora online para concertar una cita, sea a consulta o a estudio especializado.

Este reconocimiento de las diferencias culturales -cada cual a su manera y según la adaptabilidad de la sociedad- concluye en el concretarse la obtención de atención médica efectiva y centrada en el paciente, no sólo como un número de historia, sino como un ente social doliente y que siente y que busca salud para seguir aportando en las diversas formas que como ciudadano y ser pensante, bien puede ofrecer.

Cuando los profesionales de la salud ignoran la cultura del paciente pueden surgir malentendidos y desconfianza, lo que puede traducirse en una atención deficiente y resultados negativos en la salud.

Por el contrario, una comprensión cultural permite que los médicos adapten su enfoque, respeten las creencias del paciente y promuevan una relación de confianza en la que prevalezcan los métodos occidentales y científicos sin colocar imposiciones o demeritar las creencias ancestrales. Todo conlleva a equilibrar la balanza para que lo más conveniente para su salud, prevalezca ante cualquier otra opción (remedios naturales, New Age, ritos espirituales, etc.).

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Atención centrada en el paciente

La atención centrada en el paciente es un enfoque que prioriza las necesidades y valores individuales y al integrar la cultura en este modelo se considera cómo las creencias culturales afectan las decisiones de salud.

Por ejemplo, un paciente de una cultura que valora la medicina complementaria puede pedir un enfoque que combine tratamientos convencionales y tradicionales.

La clave es fomentar un diálogo abierto donde se respeten las elecciones del paciente y se colabore en la toma de decisiones, cumpliendo con la normativa legal y el código ético de los profesionales de la salud.

 

Desigualdades en salud y determinantes sociales

Las desigualdades en salud son diferencias sistemáticas que afectan a diversos grupos poblacionales, influenciadas por determinantes sociales como el rango socioeconómico y el acceso a servicios sanitarios.

La cultura desempeña un papel vinculante en estos determinantes, ya que las normas y creencias culturales pueden modular el acceso y la calidad de la atención médica.

Las comunidades con menor acceso a recursos a menudo enfrentan restricciones adicionales como barreras lingüísticas o discriminación, lo que impacta su capacidad para recibir atención de calidad.

Abordar estas desigualdades y concatenar ideas y sentimientos con educación y lineamientos de igualdad permitirán lograr una atención equitativa y mejorar la salud general de la población.

 

Competencia cultural en la atención médica

La competencia cultural, es decir, la habilidad de los profesionales de la salud para brindar atención efectiva a pacientes de diversas culturas, garantiza que todos los individuos reciban cuidados adecuados.

Esto incluye el conocimiento de las diferencias culturales, habilidades de comunicación y la actitud de respeto hacia las creencias y valores del paciente.

La sensibilidad cultural permite a los profesionales de la salud reconocer y respetar las diferencias sin juicio, creando así un ambiente de confianza donde el paciente se siente seguro para compartir su información y preocupaciones de salud.

Lcdo. Argenis Serrano - CULTURISTECH 

Vicks VapoRub

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¿Sabías que el famoso ungüento Vicks VapoRub nació del corazón roto de un padre?; he aquí la historia detrás de un invento que ha traspasado los 200 años con igual o mayor eficacia.

Una noche a finales de 1800, en Carolina del Norte, un niño miró a su papá con ojos llorosos y le dijo: “Papá… me duele mucho el pecho”. Tosía y tosía sin parar y ningún jarabe funcionaba. Nada aliviaba su dolor.

Ese padre era Lunsford Richardson, un boticario de pueblo. Pero esa noche, no fue el farmacéutico el que prevaleció… fue el impulso y adrenalina propia de un papá desesperado pero a su vez enfocado en solucionar.

Se encerró en su pequeño laboratorio y mezcló todo lo que tenía a mano, especialmente alcanfor, mentol, eucalipto.

Con ello buscaba aire y a la par, buscaba paz. Lo que encontró -o formó- fue un ungüento espeso que, al frotarlo en el pecho, le devolvía a su hijo el aliento y el descanso.

Así nació lo que luego el mundo conocería como Vicks VapoRub.

Cuando notó que funcionaba, quiso hacer que fuese útil para las mayorías. Al principio, nadie le creyó. Tocaba puertas y sólo recibía burlas.

Pero en 1918, con la gripe arrasando al mundo, (llamada gripe española), su fórmula se volvió esperanza. Las botellas de Vicks VapoRub no daban abasto. El ungüento que nació del dolor… comenzó a sanar – aliviar a miles.

Pero lo más desgarrador: uno de sus hijos murió antes de que encontrara la fórmula. Nunca lo vio sanar. Y aunque estaba afectado, fue ese vacío el que lo impulsó a seguir.

Hoy, ese olor que muchos asocian con el cuidado de mamá, untado en el pecho o incluso en jarabe y caramelos… es también el eco del amor de un padre que se negó a rendirse.

Crédito para el autor de la reseña 

De Saber Leer a Qué Leer

Por fortuna -y se lo deseamos igual a todo el planeta- en Venezuela no hay ya analfabetismo, gracias a que cada cierto tiempo ha existido la motivación y plan para ello, habiendo pues publicaciones para el aprendizaje y con contenido adicional qué leer.

qué leer

Algunos que pude recabar fueron:

El Libro Mantilla, uno de los obsequios entre la clase media alta y regular que era legado luego a los más necesitados y acompañado por el interés de algunos para el aprendizaje de letras y números.

Un plan llamado “Juan Camejo” entre los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, en el que se llegaba a sectores populares tanto por las escuelas como en los centros de atención de salud.

En la década de los 80’s llegó el que sería uno de los más significativos, el sono - estudio de ACUDE, donde se enseñaban las letras, matemáticas e historia de Venezuela teniendo discos y un tocadiscos para las clases.

El interés en ese plan fue su hermosa campaña de marketing donde la gente rural por mucho que tuviese que laborar, se daba su tiempo para aprender lo esencial y de allí, decidir sí o no seguir. Tenían qué leer porque el plan era acompañado por las publicaciones infantiles de los diarios que también les ayudaban en el aprendizaje de sus primera letras (ejemplo, Revista Tricolor y Meridianito).

Además, se acompañaba el aprendizaje con las transmisiones de Radio Fe y Alegría, Radio Nacional de Venezuela y Canal Cinco (Televisora Nacional).

En este siglo apareció la Misión Robinson que tenía el aliciente de la bonificación monetaria y un programa de estudios acompañados que llevaban de la primaria al bachillerato y luego a la universidad.

Por lo tanto, orgullosamente decimos que Venezuela es -porcentualmente- un territorio libre de analfabetismo. ¿Lo malo?, somos un territorio de anti alfabetos.

Sí, la gente sabe leer pero no buscan qué leer, en principio por la baja edición de libros que llegan al país en formato físico; también por la merma en los diarios, sea por su tendencia, escasa cantidad de páginas o el precio.

Parece que todos los libros son tratados como el manual del usuario, que, sea cual sea el aparato que lo traiga, la gente insiste en no leerlo al estar confiada de hacerlo instintivamente y sólo lo leen cuando tienen un problema, siendo esa publicación una fuente de datos específicos que irían más allá en el provecho del aparato, que el empirismo.

Hay letreros, incluso con los mensajes más fácticos y/o precisos (incluyendo imágenes) y hay quienes no lo leen, por soberbia, flojera, indiferencia, cualquier motivo entristecedor.

Las pantallas y videos han mermado mucho más en el privilegio qué leer nos otorga. Ya es mejor buscar un video con inteligencia artificial que buscar la fuente escrita, sea literaria, técnica o tipo guion.

Muchos se sorprenden cuando el libro es distinto e incluso más nutrido que la versión en película, como por ejemplo “IT” de Stephen King, “Frankenstein” de Mary Shelly, “Doña Bárbara”  de Rómulo Gallegos o “Goldeneye” de Ian Fleming.

Si hay qué leer en versión digital, pues que se lea, sean revistas, mangas, libros, guías paso a paso o los blogs de Argenis Serrano. Lo importante es que teniendo la habilidad, no se pierda.

Todo lo que se lee siempre termina aportando algo positivo, incluso en el libro más malo que hayan podido leer; yo leí uno que incluso eche a la basura, llamado “El Llanero Solitario tenía la cabeza pelada como un cepillo de dientes”, que trataba sobre las anécdotas de un niño que echaba a perder los juegos por su falta de habilidad y la falta de empatía de sus vecinos -que no precisamente eran sus amigos-.

Aunque no me gustó la publicación, aprendí que en nuestro anecdotario hay momentos que son trazos qué leer en el futuro para poder resolver o afrontar situaciones o para alegrar o educar a terceros.

Creo firmemente que en Venezuela y toda América Latina (y dispensen sí me estoy entrometiendo), debería de implementarse entre particulares, privados y con apoyo logístico y de permisos por parte del Estado, que los regalos fundamentales sean libros.

Nuestros niños ameritan leer a “Tío Tigre y Tío Conejo” de Antonio Arráiz; los jóvenes leer la versión completa de Las Lanzas Coloradas de Arturo Uslar Pietri; los adultos, leer los poemas de Andrés Eloy Blanco (“PODA”), además de obras de la literatura universal.

Que lleguen los best-sellers mundiales de hoy y de siempre y libros de autores que puedan abrir la imaginación sin que ello cree conductismo. Que el día de Navidad se emule la tradición habitual en Islandia, el Jólabókaflóð donde se regalan libros del año. Al menos en los intercambios de regalo sería más simpático.

Hay quienes no saben el placer que da ver a un niño o adolescente buscando qué leer y devorar publicación tras publicación; mucho menos el aroma a libro nuevo y el luego, regalarlo o guardarlo para volverlo a leer.

También es un placer y deber o al menos una cortesía, leer los letreros en las calles o al menos no hacerse los locos, puede ser importante para usted mucho más que para quien colocó el letrero.

Habiendo tanto qué leer en un país que no tiene analfabetos, ya roza con ser un pecado cultural el no aprovechar dicha virtud sin sentirse obligados por la circunstancia, sino disfrutándolo desde el alma, como ha sido desde que el hombre aprendió a leer y escribir y halló su cenit con la imprenta de Gutenberg.

Lcdo. Argenis Serrano - Culturistech 

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